La rodilla sin pie

El 25 de julio de 1978 Aviñón, Francia, escuchaba por primera vez cómo esta rodilla se doblaba, para empezar a re-correr un camino a la genialidad. “Einstein on the Beach” es una de las operas de mayor exquisitez y superioridad creativa que he podido ver en la vida. La primera vez que la vi, fue en una copia en VHS olvidada en casa, salida de alguna promoción de videos musicales que venían con las suscripciones de “El tiempo”. No entendía nada, excepto números y nombres con los que las voces llenaban mi cabeza. Subía el volumen del televisor al máximo y saltando sobre el sofá fingía que era directora de orquesta con histrionismo digno de una presentación en el Colón.

Philip Glass me merecía toda la devoción desde pequeña. Entendía el minimalismo de la puesta en escena como una forma adelantada a su época porque la sentía sumamente contemporánea, llena de expresiones sencillas pero poderosas, como la repetición. Yo no sabía lo que era el minimalismo exactamente, excepto por los libros de historia del arte de mi mamá, donde veía colores sencillos y formas básicas. Pero el video era distinto. Allí no había color, solo música que se repetía una y otra vez, coros similares a los de una iglesia pero sin cantos, y gente de un lado a otro existiendo en un escenario. Me pregunté un montón de veces por qué en la escuela de Ballet no hacíamos algo similar, si de todos modos el verbo bailar podía aplicarse al sencillo gesto de mover una mano con gracia.

No recordaba el nombre de la obra hasta hace poco que en un bar muy pispireto, le recalcaba a un amigo lo afortunados que éramos al ser egresados de la Universidad Nacional, y que lo considero un ser sumamente brillante, opinión que le han merecido también festivales en Cannes, Berlín y Nueva York. Entonces hizo un chiste cuando lo elogiaba: –“No somos Einstein”-. -“¡Si lo somos!, a nuestro modo”-. Entonces recordé “Einstein en la playa” o Einstein on the Beach”. Con música y texto de Philip Glass , diseñada y dirigida por el productor teatral Robert Wilson, no puedo dejar de pensar en que Einstein fue una rodilla para la humanidad. La estructura de “Einstein en la playa” es basicamente rodillas, trenes , camas, entre otros, nombres de actos que inicialmente entendía como palabras desconctadas. Pero, ¿qué es una rodilla?. Pues es precisamente aquello que articula el fémur con la tibia y el peroné (increíble que aún recuerde los nombres de los huesos a mi edad). Las rodillas nos permiten la movilidad, el andar y el correr. Son flexibles y profundamente complejas. Son igualitas a Einstein.

Creo que la ópera “Einstein en la playa” le hace justicia que medios escritos y de difusión científica no le hacen a Albert. Desde enciclopedias, pasando por libros de historia destinados a aulas de colegios, hasta artículos sencillos de internet, todos difunden la idea de que este hombre era un tipo sencillo que un día decidió publicar un texto científico, así, sin más, enalteciéndolo como genio, menospreciado la gota de disciplina. Han difundido sus estudios a la par de su fama de desordenado en casa y niño con atención dispersa en el colegio. Lo cierto es que Albert escribió e investigó durante años, lo que le mereció tiempo y atención, que de alguna forma dejó de entregar en su espacio familiar.

Es extraño que ese considerar que el título de “examinador de patentes” suena a todos tan humilde y sencillo (en gran parte por la difusión que se le ha dado), cuando en realidad es de gran responsabilidad científica. Suele menospreciarse el hecho de que el hombre se quedara en su puesto tras la publicación de sus teorías, cuando en en verdad debe considerarse sumamente inteligente aquella decisión. Una oficina de patentes es esa articulación perfecta entre la experimentación que rige la comprobación y la correcta redacción de las reivindicaciones de la solicitud de la patente o el oficio en la exploración del estado de la técnica, que dan cuenta de su innovación. Es la tesis y su comprobación. Albert estaba en el lugar donde llegaban un conglomerado de conocimientos que pudo articular y de los que pudo observar y extraer conclusiones que a todos les eran comunes, para posteriormente exponernos sus teorías, pensadas a partir de las más diversas formas de experimentación.

Einstein en la playa” es genuina, fiel a la linea de Glass y sus composiciones en conjunto. El evento de que tenga performance lo hace aún más poderoso, y su extensión permite que sea una experiencia inclusive periódica, si así se lo desea, pues el público entraba y salía a voluntad. Pocos actos perfomativos permiten esto hoy en día. En el documental “Einstein on the Beach: The Changing Image of Opera”(1984) , puede reconocerse el equipo de trabajo, pero aún más interesante, el diálogo entre las diferentes versiones que se han llevado a cabo de la ópera. Entonces, además de irrepetible y única, cada puesta en escena nos habla de un contexto de interpretación y una época diferente. El documental termina siendo otra rodilla que articula, los diferentes discursos corpóreos que atraviesan cada interpretación en el tiempo y las pone en conversación.

Actores, cantantes y bailarines no eran profesionales, lo que dota a la interpretación de una energía totalmente distinta en búsqueda de una espontaneidad en perfecta sincronía. Permite que colisione lo vertiginoso con la precisión del diseño sonoro. Todos los actores se vieron por primera vez en el estreno y solo supieron el tiempo total de la obra en la presentación. Cinco horas sin intermedios.

Hay gente genial. Hacemos parte de una u otra forma de esa genialidad, que aunque no sea reconocida, nos hace articular conocimientos, como Einstein. –¿Who is Einstein? -, -I don’t know-; ¿Who is Einstein? -, -I don’t know-; ¿Who is Einstein? -, -I don’t know-, repiten una y otra vez. -Einstein puede ser Johnny, puede ser Franky-. Es difícil reconocer la genialidad de ser como las rodillas cuando se está pensando en pies, sin saber qué se está articulando, pero hoy sé que soy parte de esa genialidad.

A mi amigo Juan, un genio, una rodilla.

https://web.archive.org/web/20100519130216/http://www.philipglass.com/music/recordings/einstein_on_the_beach_none.php

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Sueño X

Un colegio solicitaba un proyecto de maquetas. Una anciana muere y deciden hacer el proyecto más robusto. Estando en brillante función de cartón y pegantes me llaman a que salga por una sorpresa.

Estoy cumpliendo años, no se cuantos. Hay un globo que está próximo a elevarse y una barba espesa me confirma con su acento paisa, que ha preparado todo para celebrar por lo alto. Tengo nervios, los globos aerostáticos no son mi medio, pero las barbas me tranquilizan asegurando que no es la primera vez que viaja suspendido por esos colores. Al aterrizar, salgo corriendo hacia la casa, dejo tirado el globo y a su ocupante.

Una casa destartalada promete estar al lado del campo y un lago durante mucho tiempo. Ella duerme plácidamente entre una cobija de cuadros blancos y morados, en una habitación del primer piso. La noticia es que su madre no volverá. Se ha ido para siempre, ¿No lo entiendes? De verdad se fue. Bajo al primer piso y veo que la anciana y el hombre preparan el desayuno. Tan pronto perciben que me acerco a ver el bulto, él trata de impedirlo. Yo salgo corriendo por frente de la casa. Medias al barro, corro hacia la multitud mientras él repite: Se ha ido para siempre, ¿No lo entiendes? De verdad se fue, y veo como llega una fila infinita de turistas al lago, luego me percato de que todas son mujeres. Ayudo a todas subir a botes para dar un paseo. Luego doy la vuelta a la casa y veo que ella no se fue. Esta despeinada, más crespa que nunca, empieza a llorar y a decirme que está buscando una ala amarilla que le cortaron. Me conmueve como busca desesperadamente. Me dice que no se fue, que el hombre la tiene encerrada en ese Gallinero solo para que ella no encuentre el ala que se le perdió y asegura, él mismo le cortó. Ella nunca se fue.

Prometo buscar su ala. Le digo que traeré a su pequeña y le ayudaré a encontrar una manera para que esas telas estampadas de dibujos de niños, encuentren un mercado. Buscamos las tres un curso de mercadeo y le comento que hay que hacer más pintadas que salgan pintadas. Le aseguro que la ayudaré a encontrar un punto de equilibrio y la sacaré de esa jaula. Ella nunca se fue, él la enjauló para mantenerla lejos de el bultico.

El mesón de las penas

Su papá llegó del extranjero a quedarse en casa de él, su hijo, hace tres meses. Después de una ausencia de 15 años, la experiencia era reconocerse como dos hombres adultos, haciendo su vida independiente y sin pareja.

Trabaja en casa, por lo que tener los ojos de su padre encima mientras daba movimiento a las imágenes, además de incómodo, le resultaba sumamente raro, tanto como si lo hiciera un extraño.

Luego llegó su tío. Después de una separación de su esposa este buscaba dónde quedarse. El mesón reunía a tres hombres, cada uno en una etapa de su vida diferente, casi desconocidos, viéndose las caras en una cocina abierta de un apartamento del Nicolás de Federman. Pero este mesón requería de más emoción, así que sus amigas despechadas llegaron a ahogar sus lágrimas entre cócteles preparados por él. La escena era estre extraña y extravagante, tres hombres y dos mujeres que, como la mesa redonda del rey Arturo, estaban allí, unidos de alguna forma por las penas sobre un mesón de granito.

Me contó eso sobre otro mesón, esta vez de un bar al norte de la ciudad, mientras arrancaba un sorbo de su tercer cocktel.

Juan Manuel es una de esas historias de hombres que me gusta coleccionar, que de no ser por una amistad no podría acceder a ella. No grabé su voz, aunque cuando le conté sobre las grabaciones de historias de hombres, me dijo que podía grabarlo. Sus estudiantes no leen, no saben contar historias, y cree que hacer ejercicios de entrevistas puede ayudarles a escribir en su clase de guión en el poli.

Un mesón en cualquier parte, puede convertirse en un espacio para escuchar historias, un mesón que escuche las penas.

Todo tiempo pasado

En un ciclo sin fin siempre vuelvo a él. Aprender a escribir sus versos fue la forma de leer. Recitar sus infantiles rimas me llevó a asociar las palabras al sonido.

Imaginé que no es coincidencia que su madre y yo llevemos el mismo nombre, que de alguna forma nos une algo más que la poesía.

Ciclos, siempre irregulares pero con una periodicidad en la que nos encontramos. He descubierto una especie de reencarnación de su existencia, su amor por los versos, la necesidad de pintar, la inmediata gratificación de conocer el mundo como una responsabilidad cultural propia.

Rafael, aunque no estés en esta época, gracias a Beatriz, cada vez me gustas más. Incluso si fueses Edda, en controversia a lo que pensaba de mi, me habría enamorado perdidamente de tí. Aunque otros dijeran que eras poco agraciado, conocerte a través de tus letras deja todo interés físico en un segundo plano.

Rafael, gracias por acompañarme toda la vida, así no lo sepas.

Así empezó la antropología de los trajes en Colombia

Desde siempre, el vestir ha sido un testigo vivo de la historia de nuestro país. A través de él podemos entender el funcionamiento de las industrias, la oferta, la demanda y las ideologías de periodos de la historia nacional. Además sus procesos también nos permiten reconocernos en una identidad viva que se transforma y se híbrida entre grupos culturales autóctonos y las visiones de moda importada.

Esta es la historia de Edith Jiménez de Muñóz, la primera antropóloga del país y la mujer que inició un dominó académico que pemearía desde exposiciones de trajes hasta su análisis antropológico y reconocimiento sobre su valor histórico y social.

 

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Posible prefacio a un libro ideal/personal de Rubem Fonseca

El sábado conoceré más de Adolfo. No recordaba haberlo leído hasta que me reencontré con su blog. Ahora me diluyo en sus excéntricos cuentos y narraciones extrañas.

Rubem Fonseca es un ermitaño autor de culto que no da entrevistas, pero que al igual que a esos otros autores, como Sallinger y Pynchon —amigo personal del autor— que no quieren ser el centro de atención, le ocurre algo peor, o mejor, según: se lo mitifica, se especula y se le achacan imaginarios; Fonseca se burla un poco de esto en Diario de un libertino, cuando el protagonista, Rufus, afirma: “Siempre he preferido que las personas que conozco no lean lo que escribo, principalmente después de que descubrí que soy una irrecuperable víctima del síndrome de Zuckerman. Así, cuando alguien me dice que leyó todos (en realidad son sólo cinco) mis libros, me dan ganas de salir corriendo”.

Sobre la vida de Fonseca se sabe que trabajó en la policía durante mucho tiempo, que tenía una habilidad inusitada para descifrar y someter a cualquier persona en una sala de…

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Medios de comunicación colombianos y estereotipos de mujer importados.

Cómo se construye la imagen de lo femenino a través de los medios de comunicación en Colombia. Manual para aproximarse a los medios y no morir en el intento.

Si algo he comprobado en la maestría es que los estudios sociales latinoamericanos reconocen una pluralidad dentro de los propios territorios que termina por diversificar y especificar cada caso de estudio, enriqueciendo las posibilidades expresivas y apreciativas de nuestros países, ciudades, barrios, hasta llegar a las más irreductibles particularidades.

Con este telón abro paso a una idea que me ronda desde hace días, y que alejada de la estética e imagen entendida desde la filosofía, me pone frente a “la imagen” como algo partícular y único en nuestras latitudes. Esa misma pluralidad que existe en el territorio, se ha traducido en formas de presentación de la imagen de la mujer tan amplias como el territorio mismo.

Tal como en los estudios de la comunicación y quizá ligados a procesos hegemónicos de establecimiento de ideas estéticas, la importación de una imagen de belleza y de un deber ser de lo femenino, ha comprometido las ideas de lo que consideramos bello y lo que no, respetable y lo indecente, lo aceptable y lo inaceptable. Los medios de comunicación, visuales, sonoros y escritos, nos han permitido construir e institucionalizar la imagen de mujer, que hoy en día rodea el universo nacional.

Más allá de traer un listado de estereotipos con nombre y foto, aquí procuro exponer tres medios que se han encargado de imponer una “imagen de mujer”.

Es evidente la estrechez de los espacios en medios para la pluralidad femenina. La homogeneidad caracteriza a nuestros medios y permea hasta los primeros peldaños de la construcción de la identidad femenina.

La radio:

Ofertas solo para mujeres hay pocas, y la más reconocida es un programa llamado “Agenda en tacones”. Considero que de por sí es un problema que otorguen un espacio para que las viejas hablemos de lo que hablamos las viejas. Es mucho más rico, inclusivo e interesante que seamos parte de otros espacios radiales. Sin embargo, la exclusividad y exclusión de este espacio no es el único problema. Indiscutiblemente nos encontramos ante una programación que refuerza los estereotipos. Cuatro mujeres, ninguna afro o indígena, todas de una clase social acomodada y con temáticas más bien mañé, terminan por hablar de lo que los machistas creen, son nuestros temas. Un privilegio como ese espacio, en lugar de servir como puente entre los intereses de multitud de voces que no se escuchan (minorías, niñas, jóvenes), termina siendo una revista de peluquería traducida a la radio. Entre los temas más populares en el programa se encuentran el sexo, las relaciones amorosas y la moda. Sin caer en el veto de la etiqueta de temas superfluos, cualquier tema es susceptible de crítica y discusión, pero aquí no hay propuesta. Es como si los directores de radio considerarán que por sentar en la mesa solo mujeres ya hay una propuesta sobre lo femenino que representa una vanguardia, y lejos de esto terminan retiñendo los estereotipos. Las mujeres hablan de apariencia, sexo y relaciones, fin.

No critico que las presentadoras-locutoras-madres-padres-mujeres se pinten el cabello, se vistan como quieran y hablen de lo que consideren, porque al fin de cuentas es esto lo que hemos conquistado las mujeres en un tramo largo de luchas: la independencia; pero no es difícil notar que a la hora de hablar de imagen, proyectan solo un segmento de la población. Por eso me atrevo a hacer mella en que no hay locutoras afro ni indígenas. Y no es que ene l país no haya oferta de estos perfiles, pues Colombia como digna representante de una sociedad donde la radio fundamentó las bases del proyecto de desarrollo de nación en el siglo XX, tenemos una oferta radial comunitaria y regional importante.

El resguardo indígena de Tacueyó se compone en esencia de tres municipios en el departamento del Cauca. Tacueyó es uno de los municipios que posee una estación de radio independiente, cuando esta no se encuentra al aire por el espectro radioeléctrico, puede escucharse por internet. Además de la oferta musical que es atravesada por música típica del pueblo Nasa, la programación está dada, como es de esperase en las radios comunitarias, por la exposición y formulación de las problemáticas del territorio. Durante las discusiones no es raro escuchar a mujeres intervenir, quienes tienen un lugar de autoridad privilegiado, puesto que muchas de ellas son líderes sociales. Con este sencillo ejemplo quiero ilustrar que oferta de mujeres entrenadas en el quehacer radial y provenientes de espacios distintos a la ciudad existen y podrían enriquecer el espacio de la programación nacional si se les incluyera en ella. En un país cuya concentración urbana crece con la llegada diaria de personas migrando del espacio rural e incluso de otros países como Venezuela, ampliar el ramillete de voces es indispensable para generar un panorama equitativo de acceso a los medios, y de igual manera construir las problemáticas de manera conjunta, reconociendo los aspectos en discusión propios del ser mujer y las particularidades que puede atravesar cada individuo.

Y si hablamos de los comentarios de los locutores, el problema aumenta. Inicialmente la audiencia de las diferentes emisoras de radio se puede relacionar con dos variables importantes: Edad y nivel socioeconómico. Mientras Blu radio, emisora que transmite “Agenda en tacones”.

En la televisión no es diferente, en un ejemplo mordaz podemos referirnos a “La agencia”. Un programa de televisión en formato reality que pretende hacer una serie de retos de modelaje a tres agencias dirigidas por supermodelos de los noventas y dosmiles.

Tras la realización de los distintos retos es imposible no fijarse en las perspectivas de los jurados frente al desempeño de los modelos.

En primer lugar la subasta de modelos a través de la cual cada supermodelo escoge a su equipo deja mucho que decir del tipo de contenidos que se ofrece en estos programas de televisión, dónde si bien el cuerpo es parte fundamental para ganar, puesto que son modelos, reducir a las personas a su físico representa un esquema de valores pobre. Adicionalmente se ve claramente como se ofrecen cifras inferiores a las mujeres y cifras superiores a los modelos hombres.

Se ha llegado a vender el matoneo como crítica de moda, cuando las críticas de a los modelos y a sus directoras de agencia lejos de apuntar a un error, llegan cargados de arrogancia, grosería y ajusta insultos. Juan Carlos Galindo en especial ya ha incurrido en formatos de crítica orientados especialmente a derrochar veneno a las elecciones de vestido de mujeres en su página en Facebook. Durante mucho tiempo a través de fotos ni autorizadas y borrando el rostro de las mujeres, ha sometido a una crítica en bandada, desde su elección de vestuario hasta su peso y medidas, aferrado a una visión homogenizante y hegemónica que desconoce otro tipo de estéticas y un sin número de circunstancias históricas, económicas y hasta políticas que revisen en dichas elecciones, llegando a una degradación moral del otro basada en su apariencia.

En la elección inicial de modelos también quedaron por fuera persianas de baja estatura y con tatuajes, aunque quedaron seleccionadas personas trans y modelos plus size. Sin embargo estas siguen siendo una minoría y cuando hacemos una comparativa de la elección de los modelos para los diferentes retos, nos encontramos con que estamos más dispuestos a ver personas trans que personas con unos kilos más de lo que se ha propuesto hegemónicamente.

Necesitamos hacer una lectura crítica de los distintos medios y entender que muchas veces lejos de ser un espacio de triunfo y voz para las mujeres, y las distintas formas de concebirnos como género, pueden estar reforzando los valores e ideales que luchamos por modificar y ampliar.

Marta en Bogotá I

Se conocieron por una aplicación de parejas y tras varios días de charla, intercambiaron números teléfono.

Ella es diez años menor que él. Y aunque le tenía desconfíanza a la aplicación porque le inquietaba conocer gente extraña, se dió el chance. El le enviaba fotos desde su apartamento y ella le enviaba selfies para mostrarle dónde se encontraba en cada momento.

La primera vez que se vieron compartieron hasta el postre, un waffle de creppes que pidió él, con crema de leche y fresas. Él la llevó a su casa y se despidieron con un beso en la mejilla. Para él fue toda una hazaña la primera cita con una mujer varios años menor, por lo que desconfiaba y esperaba que no le estuviera buscando por su dinero. Pero después de un par de cafés en el Marriott, a simple vista sonaba como la historia de Cenicienta.

Marta no es de Bogotá, su familia no tiene mucha idea de su vida privada, de hecho, desde que se vino a vivir a la capital no tiene mucha idea general de su vida. Abandonó la universidad casi terminando porque se quedó sin el empleo que le dejaba pagar el Icetex. Así que salió e inicialmente consiguió un empleo que le permitía pagar la habitación donde vivía, en una casa familiar cerca a la universidad, dónde lo único que no era prestado era su ropa, sus libros y la ropa de cama. Al cabo de dos meses conoció a Javier, un ingeniero que por tener que viajar constantemente le dijo que podía cuidar de su casa mientras él no estaba en la ciudad. Un día, aburrida mirando televisión, decidió descargar la aplicación y darle “match” a un par de perfiles.

Al principio lo hacía por ver con qué historias fantásticas salían sus citas, luego le perdió el miedo a salir a tomar un café solo para curiosarles la vida, o la vida que se inventaban para ella. Después no volvía a hablarles y los bloqueaba. Javier no le pedía nada a cambio, ella solo pagaba parte de los servicios y pensaba retomar sus estudios el siguiente semestre. Todo pintaba bien. Todo pintaba bien hasta que le dió por ir a conocer con ese tipo. Rápidamente la invitó a pasar varios días en su casa. Primero solo dormían juntos, compraban lasañas los domingos y las comían canaleando con el control de Directv. Pronto él empezó a besar su cuello en las noches. Ella solo se daba la vuelta, le hacía mala cara y nuevamente se quedaba dormida.

Un día le propuso llevar toda su ropa a su apartamento, porque cada vez que ella iba a salir tenía que ir a cambiarse a casa de Javier. Ella no llevó la ropa esa noche, pero él la sorprendió con un ajuar nuevo sobre la cama de la habitación de invitados. Quedó sorprendida y agradecida. Aunque Javier había sido muy amable con ella, era hora de marcharse, por lo que al otro día enviaron un carro por todas sus pertenencias y pasado el medio día pudo acomodarla en el clóset de la habitación de invitados.

Un día su papá tuvo que venir a la capital por una cita médica con un especialista, le avisó a Marta por teléfono y fijó la fecha del encuentro para dentro de dos semanas. Llegaría al terminal y esperaba que ella lo recogiera temprano.

El libro de sueños

Llegó como un regalo de sus manos. Hacía algún tiempo deseaba el libro porque permite escribir los sueños tan pronto uno despierta y empezar a conocer las proyecciones inconscientes que hacemos cuando soñamos.

Sin embargo, no sabía que el libro prometía ser una herramienta para aprender a tener sueños lúcidos, es decir, ser consciente de que estamos soñando y poder influir en nuestros sueños.

Llevo tres días decidiendo soñar con él, el guapo, y lo he conseguido.

Lo único que me preocupa ahora es que esa conciencia después no me permita la libertad de la que goza el inconsciente, y todas aquellas cosas que lo acompañan, como la solución a problemas, la puesta en escena de algo que me gusta o me incomoda, etc.

Por ahora el libro de sueños reposará unos días en la mesa de noche.